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lunes, mayo 09, 2005

Quería respirar

Quebrantado mi llanto
ya cansado...
observé en el horizonte
mi más noble impresión
donde toda desesperación
agotó su inútil ilusión...
Migajas de superstición
en irrevocables anuncios de amor
fastidiados por tu presencia
mientras despedazada quedo yo.
Mientras tarareo una canción
que desafino al no encontrar sol mayor
que ilumine mi estado
de sofocación.
Aunque el cielo no es conciente
pude descubrir que el manto que recubre
a mi ser sonriente
era porque al encontrarte
descubrí un alma...
Un alma que se fundió en la mía, eternamente.

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